Investigaciones de la Universidad de Costa Rica presentadas en el ISEE 2026, en Múnich, exploran la vigilancia de virus en aguas residuales y el efecto de las temperaturas extremas en infecciones respiratorias, aportando evidencia desde Costa Rica a la epidemiología ambiental.
La investigación desarrollada desde la Universidad de Costa Rica continúa posicionándose en espacios científicos internacionales donde convergen dos desafíos cada vez más estrechamente relacionados: la salud de las poblaciones y los cambios en el ambiente.
Durante la conferencia anual de la International Society for Environmental Epidemiology (ISEE 2026), realizada del 30 de agosto al 2 de septiembre en Múnich, Alemania, la Dra. Luz María Chacón Jiménez, investigadora del Instituto de Investigaciones en Salud (INISA) de la Universidad de Costa Rica, presentó dos investigaciones que abordan problemas de salud pública desde perspectivas ambientales y epidemiológicas.
Los trabajos exploran, desde ángulos distintos, cómo la información proveniente del ambiente puede convertirse en una herramienta para comprender mejor la ocurrencia de enfermedades: uno mediante la vigilancia de virus en aguas residuales y otro a través del análisis de la relación entre temperatura e infecciones respiratorias.
El estudio “Beyond Single-Pathogen Models: Viral Mixtures and Diarrheal Trends in Wastewater Surveillance” fue presentado por la Dra. Chacón en modalidad Flash Talk y forma parte del proyecto de investigación C3511, orientado al desarrollo de una estrategia de vigilancia de patógenos virales mediante aguas residuales en Costa Rica.

La investigación propone mirar más allá de un único agente infeccioso. Mediante una metodología estadística de análisis de mezclas, el estudio examina conjuntamente múltiples virus detectados en aguas residuales y estima su contribución relativa a la señal asociada con los casos de diarrea reportados por el sistema de salud.
Este enfoque responde a una dificultad importante de la vigilancia epidemiológica: distintos virus pueden circular simultáneamente en una población, mientras que los registros clínicos suelen identificar los casos como enfermedad diarreica sin determinar sistemáticamente cuál fue el agente causante.
En este contexto, las aguas residuales ofrecen una fuente de información a escala poblacional que puede complementar los sistemas tradicionales de vigilancia y aportar nuevas perspectivas para interpretar los patrones de circulación de agentes infecciosos.
El proyecto C3511 cuenta con apoyo de la Vicerrectoría de Investigación de la Universidad de Costa Rica y con cooperación internacional del Fogarty International Center de los National Institutes of Health (NIH) de Estados Unidos, mediante el programa International Training Program in Environmental Health over the Lifespan, otorgado a la Icahn School of Medicine at Mount Sinai y la Universidad Nacional de Costa Rica.
La segunda investigación, “Bias of the Thermal Mean: Extremes Matter for Acute Respiratory Infections Risk (Liberia, Costa Rica, 2009–2023)”, fue presentada durante una sesión de discusión de pósteres.
El estudio, desarrollado conjuntamente por el INISA y la Escuela de Tecnologías en Salud de la Universidad de Costa Rica, analizó información epidemiológica y meteorológica de Liberia, Guanacaste, correspondiente al periodo 2009–2023.

Los resultados resaltan la importancia de considerar las temperaturas extremas y sus efectos retardados al estudiar la relación entre las condiciones climáticas y las infecciones respiratorias, en lugar de considerar únicamente los valores promedio.
En particular, las temperaturas mínimas más bajas se asociaron con un incremento posterior en el riesgo de infecciones respiratorias. El estudio completo fue recientemente publicado en la revista International Journal of Environmental Health Research y puede ser accesado en este enlace.
La evidencia generada en Liberia aporta una perspectiva desde un contexto tropical y latinoamericano a una discusión científica que frecuentemente requiere incorporar las particularidades ambientales y climáticas de cada región.
Aunque las dos investigaciones utilizan aproximaciones diferentes, ambas parten de una misma premisa: comprender la salud humana también requiere observar el ambiente en el que viven las poblaciones.
La vigilancia de aguas residuales permite explorar señales de circulación viral a escala poblacional, mientras que la integración de información epidemiológica y meteorológica permite estudiar cómo las variaciones y los extremos de temperatura pueden relacionarse con la aparición de enfermedades respiratorias.
Estos enfoques amplían las posibilidades de la investigación en salud pública al integrar fuentes de información que tradicionalmente pueden analizarse por separado. A su vez, muestran el potencial de la epidemiología ambiental para generar evidencia relevante para contextos específicos y contribuir al desarrollo de nuevas herramientas de vigilancia e investigación.
La participación de investigadores de la UCR en ISEE 2026 también representa una oportunidad para llevar evidencia generada en Costa Rica a una comunidad científica internacional y, al mismo tiempo, intercambiar experiencias con especialistas de distintos países.
Los dos estudios reflejan además el valor de fortalecer la investigación desde la universidad pública mediante proyectos institucionales, cooperación nacional e internacional y colaboración entre distintas áreas académicas.
En particular, el trabajo conjunto entre el INISA y la Escuela de Tecnologías en Salud demuestra cómo la interdisciplinariedad permite abordar preguntas complejas situadas en la intersección entre ambiente y salud.
Desde esta perspectiva, la investigación no solo aporta datos sobre enfermedades o variables ambientales. También contribuye a consolidar capacidades científicas en Costa Rica y a posicionar la producción de conocimiento de la universidad pública en discusiones internacionales sobre los desafíos ambientales y sanitarios que enfrentan las poblaciones.
Se contó con asistencia de IA para la generación de este contenido.